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Una mirada a la Directiva Marco del Agua

Archivo: Abril 2007

05/04/2007 GMT 1

Dominar y comprender el Ebro

riosvivos @ 21:49

Una vez más ocurre lo normal y nos sorprendemos; incluso nos escandalizamos. Si no llueve porque no llueve y si llueve porque llueve… Siempre renegamos de ese nuestro Ebro que tanto decimos querer.Rio Rin

A principios de los 90, tanto el Misisipi, en EE UU, como el Rin, en Europa, sufrieron grandes crecidas. Durante décadas, el hombre había ido estrechando el dominio del río para aprovecharmás espacios de huerta o de urbanización; durante décadas, se había rectificado el cauce para facilitar la navegación el transporte fluvial, al tiempo que se había dragado y profundizado el cauce, construyendo diques y motas de ribera para encajar el río y evitar su desbordamiento a lo largo de cientos de kilómetros, El resultado fue que, cuando llegó ese año inevitable, en el que se juntaron fuertes lluvias con una elevación temprana de temperaturas y la consiguiente fusión de nieves, el río bajó potente, con sus escrituras bajo el brazo, como antes... La diferencia que que, esta vez, la mano del hombre, con sus obras deencauzamiento, rectificación, dragado, había modificado de tal forma el cauce que la dinámica fluvial, la velocidad la fuerza de las aguas se cuadriplicó, produciendo ingentes destrozos en los territorios bajos de las respectivas cuencas, allá en Luisiana y en lamás cercana Holanda. Los debates técnicos que siguieron a ambos desastres, tanto en EE UU como en Europa, hicieron cambiar radicalmente la estrategia de prevención de futuras riadas. En lugar deRio Misisipi recrecer diques y motas o dragar el cauce, se decidió dar más espacio al río, devolviéndole zonas de expansión en tramos adecuados. Se abrieron negociaciones con los agricultores que pudieran recibir en el futuro inundaciones blandas de sus campos para acordar generosas indemnizaciones. Muchos diques fueron abiertos y otros retranqueados. Los meandros que habían sido rectificados fueron restaurados, de forma que, en su deambular zigzagueante, frenaran la fuerza de la corriente. Serecuperaron bosques de ribera que habían sido talados. En suma, se decidió aprender de la naturaleza, pactar con el río y seguir nuevas estrategias basadas en la moderna eco-hidrología.

En el Ebro, es tiempo de seguir estos ejemplos.

El estudio y previsión de espacios de inundación blanda, junto al retranqueado de determinadas motas y la adecuada reforestación de sotos y riberas, con las pertinentes indemnizaciones, deben combinarse con planes eficaces de defensa de los núcleos urbanos (incluyendo adecuadas válvulas que bloqueen la inundación a través de los sistemas de alcantarillado) y de las vías de comunicación.

Es hora de abrir nuevos enfoques demodernidad para abordar un viejo problema que siempre hemos tratado desde el ya obsoleto paradigma de “dominación de la naturaleza”.

Respecto a las otras lamentaciones, cargadas de demagogia, sobre las aguas que “se pierden en el mar”, en lugar de trasvasarse, sólo podrían disculparse desde la ignorancia o una falta de información que no es creíble en instituciones y representantes políticos de alto nivel. Si el famoso trasvase del Ebro estuviera construido, apenas si podría derivar menos de una centésima parte del caudal que estos días aporta el Ebro. Al igual que resultaría demagógico clamar por el aprovechamiento de las riadas del Júcar o del Segura, cuando las tormentas mediterráneas generan las consiguientes crecidas. En estas circunstancias, las aguas deben bajar y evacuarse en el mar, tal y como establece la naturaleza…

Lo que a menudo se ignora es que tales crecidas son la clave de futuras bonanzas pesqueras en nuestros mares. Es en estas circunstancias de crecida, cuando la sardina y el boquerón, entre otras especies, alevinan y depositan sus huevos en ladesembocadura de los ríos mediterráneos, que con sus crecidas aportan ingentes cantidades de nutrientes continentales, fertilizando la vida de nuestras plataformas costeras. Y es que, como viene a reconocer la Directiva Marco de Aguas (nuestra Ley de Aguas de la UE):las aguas de los ríos no se pierden en el mar. La naturaleza es sabia; y, sin duda, nosotros seremosmás sabios en la medida que sepamos respetarla y aprender de ella.

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